domingo, 30 de mayo de 2010

¿"extrauniversal" en el Universo?

La Sociedad "humana" (en el Ser planetario Tierra) cree y no cree en "los extraterrestres", habitantes de otros planetas de la misma estrella (el Sol) o de otras estrellas. De hecho, unas personas creen y otras no creen. Y sobre "los intraterrestres" la Sociedad no suele discutir consigo misma, lo cual es un reflejo de la propia inercia del hombre social de mirar tanto hacia fuera o hacia el "futuro" como tan poco hacia dentro o hacia la propia memoria (el "pasado", no tanto el histórico sino el acumulado en la conciencia presente). Lo que sí es seguro es que ninguna persona suele creer que la especie humana sea "la extraterrestre", es decir, que procede de otro planeta, sobre todo porque toda persona de la actual generación ha nacido en el planeta Tierra, aunque ninguna persona lo declare así, pues se suele hacer referencia al "lugar de nacimiento" como una localidad determinada situada en la superficie de La Tierra. Por otro lado, la relación de la sociedad humana con el planeta Tierra no es, precisamente, de armonía, sino mayormente comercial. Igual que las anteriores, la actual generación no tiene el recuerdo de que la raza humana hubiera "aterrizado" en "La Tierra" en algún momento del pasado, y que el aterrizaje hubiera sido violento y traumático (como la famosa "caída de la humanidad"). Acerca del inicio de la estancia de la especie humana en el planeta, sólo se tienen ciertos datos científicos mezclados con ambiguas y confusas referencias de mitos religiosos. A falta de poder demostrar la existencia de otros seres en otros planetas a los que el "homo piensas" llama "extraterrestres", el propio Hombre no se declara a sí mismo como "extrauniversal" (mental y emocionalmente) mientras sólo el cuerpo, el organismo biológico, no puede estar "fuera" del universo. La especie humana es capaz no sólo de todo sino también de "lo imposible": estar en el Universo a la vez que "aislado" del Universo como... el interior de una burbuja que flota en el espacio. El Ser planetario es una Burbuja (de Aire) flotante en el Espacio -dimensión espacial del Ser universal- sin estar aislada del espacio del Ser universal.

viernes, 28 de mayo de 2010

capricho

Muy común es aquel pensamiento y expresión de que "el tiempo (meteorológico) es caprichoso", pero es una más de muchas coletillas del pensamiento convencional de la personalidad que ésta convierte en "dicho", pues ser "caprichoso" es una cualidad de las personas, no del Ser planetario. De hecho, es la actitud de la persona que, por interés, desprecia el ambiente atmosférico que está experimentando, se lamenta por él y desea que hubiera sido otro (aunque ya lo tiene en mente). Ese deseo es el capricho de la persona, la cual proyecta su "caprichosidad" al tiempo y dice "el tiempo es caprichoso" mientras la meteorología simplemente es energía dinámica fluyendo libre y que, igual que la persona no tiene que convertirse en tal energía fluyendo en tal dinámica, ésta no puede responder a los caprichos de personas que... también tienen su MENTEorología y sus "tormentes".

lunes, 24 de mayo de 2010

La Muerte de la Humanidad ocurrió en el pasado
y la causa (la experiencia) está grabada como recuerdo
en la memoria del subconsciente colectivo.

Al no concebir la gente que la Muerte haya sido en el pasado
la gente teme que la Muerte de la Humanidad se produzca en el futuro:
el fin de la Humanidad o el fin del Mundo.

Tal es un pensamiento mortal que ocurre en el presente.
La muerte le ocurre en el presente
a cada segundo a cientos de miles de personas
(un número insignificante entre 8 billones)
pero no sólo a ellas sino a todas
con el envejecimiento (degeneración del gen)
pues el envejecimiento es el lento proceso de la muerte,
la cual no es sólo el último momento del proceso.

Cada última generación humana no se plantea
que la Muerte de la Humanidad ocurrió en el pasado,
porque hereda el desconocimiento de sus ascendentes.

Esa causa raíz es la fiel sombra de la humanidad
de la que ésta huye (de su propia sombra)
ensimismándose en la mente, en una ilusionante celda llamada "futuro"
mientras se espera la muerte en el futuro,
y mientras el temor (a la sombra) condiciona su voluntad
con la que el hombre siembra las causas de muerte del cuerpo,
desde el envejecimiento "natural" hasta los accidentes
pasando por enfermedades, asesinato, ser asesinado, guerras, hambre, etc.

Es inútil luchar contra esas causas
mientras la causa raíz sigue viva enterrada en el subconsciente
por la personalidad con cuya voluntad reproduce inconscientemente
nuevas causas de muerte.

Es inútil cortar las hojas de la mala hierba
si no se arranca la raíz.

domingo, 23 de mayo de 2010

La variedad de formas de vida del Ser planetario "Tierra" es un fiel reflejo a "pequeña" escala del Universo (Ser Universal), ser viviente con infinidad de formas de vida diferentes, aun desconocidas para la Forma de Vida "humana" y conciencia racional. Toda especie universal comienza en un estado inicial de conciencia llamado "dualidad" en el que experimenta la contrariedad de los dos polos primordiales de la energía como una escala de valores morales entre "el bueno" y "el malo" y percibidos como "realidades separadas y opuestas", pero la energía es vibración, como en la escala de sonido entre "el do" y "el si" o la escala de color entre "el infrarrojo" y el "violeta". Mientras la especie no resuelve la contradicción moral cada individuo muere, y si a su tiempo la especie no la ha resuelto se autoextingue, pero su esencia y energía vital regresa a la despensa y bodega energética del Ser universal que la recicla para crear una nueva chispa que comienza de nuevo. Si la especie supera su contradicción entonces la trasciende y accede a la conciencia de unidad (universal) y a la evolución infinita (eterna), tan infinita como la infinidad de formas de vida de Lo Infinito. Y al Ser Universal no le afecta que una parte infinitesimal suya "se autoextinga" como una vela y vuelva de nuevo a la despensa vital y comience de nuevo con otro chispazo destinado a estrella. Un humano tampoco se entera cuando muere una neurona de su propio cerebro.

jueves, 13 de mayo de 2010

Hay una muerte que conocemos, que es la del cuerpo. Es una muerte que esperamos, aunque solemos estar tan al loro de nuestros asuntos que cuando llega... "nos sorprende" como si no tuviera que llegar. La muerte no es algo que ocurre "repentinamente" y en un momento concreto. La muerte ocurre lentamente, pues es un proceso de desgaste o degeneración del gen (envejecimiento) y, colectivamente, de cada "generación". Por tanto, lo mismo ocurre a escala de la Humanidad misma (y por tanto la sociedad).

De oídas, desde peques, nos creemos que tal desgaste es por "efecto del tiempo" o que es "ley natural o ley de vida" (más bien ley de una voluntad estática, anulada por la costumbre) y no que sea Efecto de una Causa anterior (en el pasado) e interior (pasado grabado en la memoria), y así creemos que es un efecto puntual posterior (futuro) y exterior (una circunstancia).

Incluso como circunstancia "repentina" la muerte corporal ocurre en todo momento porque a cada momento mueren cientos de miles de personas. Es cuestión de desanclarse de la visión egocentrista y adoptar una visión global, de unidad. Así, si nos observamos globalmente como Humanidad, lo que es seguro es que la muerte física nos ocurre en el presente en todo momento tanto a personas como a neuronas. Y si nos observamos globalmente como SER, el cuerpo "desde los átomos a la piel" sólo es la "superficie" del SER porque la superficie sólo es la parte visible de lo invisible (más dimensiones que la visible), una de ellas la mental. Y la mente tiene memoria en la que está grabado el recuerdo de la experiencia de la Humanidad durante lo que llamamos "el pasado" en el llamado "subconsciente colectivo" (y que yo llamo sub-inconsciente, pues la personalidad es la inconsciente).

En la Memoria está esa "otra muerte invisible", la Raíz de la que nace el tronco que causa el desgaste celular del cuerpo humano del SER hasta la llamada "muerte natural", y que como tal tronco (o palo) que engendra las ramas (o astillas) que causan la muerte violenta ("no natural") o "inesperada" (siendo esperada) como "enfermedad", "accidente", "hambre", "asesinar y ser asesinado", "guerra", etc, circunstancias que, por otro lado, aportan tanto beneficio económico a la Sociedad (Colectivo humano no Biológico) necesitada de la circulación del capital para sobrevivir, pero no sirve para la evolución de la Conciencia Humana como tampoco la sangre humana sirve para sustituir a la electricidad de los cables de la estructura eléctrica de la Sociedad. Por eso luchar contra las ramas sólo es la excusa para "generar riqueza" (dinero) y por ello el llamado "progreso" de la sociedad comercial sólo es económico y tecnológico. Luchar, pues, contra las "ramas" es, precisamente, irse por las ramas.

Otra cosa es la Conciencia de la Humanidad en unidad con el Planeta o Ser planetario, la llamada Madre Tierra o Madre Naturaleza. Pues también para algo el humano cuenta con la cualidad (y calidad) de la autorreflexión, que es una de las diferencias entre el animal racional (e irracional cuando no ejerce la gratuita razón en intimidad con la humildad) y el animal salvaje (no racional ni irracional), y que a la vez es una relación, aunque no de "superioridad", pues el humano depende de los animales. Y para algo inventamos la curiosidad, la exploración, la comprensión, el perdón o el amor, que no es sólo para "hacer el sexo" (con amor o sin amor) con el fin de reproducir el físico antes de que muera por causa del roce de alguna "rama" surgida de la raíz grabada en la sección "pasado" de la memoria del sub-Inconsciente. La sociedad sólo puede maquillar su suciedad, pero sólo la humanidad, con razón y humildad, puede quitar el maquillaje interior superficial y limpiar la suciedad interior.

martes, 4 de mayo de 2010

La vida biológica se basa en elementos vitales químicos como el fuego (hidrógeno, polvo de estrella, el Sol), el aire (oxígeno), el agua (hidrógeno y oxígeno) y la tierra (carbono), reflejos de los propios elementos espirituales de un ser humano: "espíritu, mente, alma y cuerpo" en unidad armónica. La mente es la dimensión en la que el propio hombre puede crear la agitación autodescomponiendo esa armonía y desconectándose de la Armonía en Unidad con la Creación (y el 'Creador'). Esa descomposición de los aspectos humanos se proyecta en la Madre Naturaleza como el aspecto "mortal" de los elementos VITALES: fuego, agua, aire y tierra manifestándose en forma de incendios, huracanes, inundaciones y terremotos, de modo que el hombre crea su propio miedo a los elementos vitales, o sea, miedo a la vida (y no sólo a morir). Son las naturales reacciones de la Madre Naturaleza a modo de avisos al Hombre ante su manipulación de los elementos vitales (como p.e. el agua), riqueza natural usada por el hombre moderno para mantener "viva" la Sociedad comercial con una buena circulación de su "oxígeno", el dinero, a través de la conversión de los elementos naturales vitales en productos comerciales (marcas). Por ejemplo, la función del agua no es generar dinero, ni "Fontvella" es agua sino una marca comercial, y por ello la Naturaleza reacciona de la misma forma que reaccionamos nosotros cuanto otra persona pretende que seamos otra cosa que no somos para hacer algo que sentimos que no es nuestra función.
El Ser planetario tiene infinita riqueza vital, no sólo química y biológica sino espiritual. Hablando en términos de contabilidad, es su Haber o Tener, que son verbos sinónimos, si bien no es una tenencia de "propiedad privada". La sociedad moderna es otro organismo, uno comercial, no biológico, no integrado en el Ser planetario, pues su "esencia" es el dinero, el capital, su "riqueza" material, si bien no de la propia materia contenedora de energía, sino la del valor del dinero y de los productos comerciales que son los puentes de circulación del dinero para la supervivencia del Organismo comercial. La "riqueza" comercial de la sociedad moderna procede de la comercialización de la Riqueza natural del Ser planetario (agua, carbono/diamante, petróleo, gas...), es decir, de la conversión de los productos naturales (gratuitos, sin tarifa) en comerciales (con tarifa) con el fin de que circule la "sangre" del Organismo comercial, el dinero. En esos mismo términos de contabilidad, es el DEBE del Hombre moderno, lo que el Hombre debe (deber) al Ser planetario y que éste reclama en su propio lenguaje -la fuerza de la Naturaleza- llamando a la puerta cerrada de la casa del Hombre, adormecido en su Sociedad del capital, acomodado en sus ilusorias seguridades ante las más mínimas fuerzas de la "Madre Naturaleza", reflejo del "Padre Sobrenatural". De hecho, la humanidad asimilada a la sociedad comercial experimenta el aspecto mortal de los elementos vitales como el agua o el aire, el fuego o la tierra a través de inundaciones, huracanes, incendios y terremotos, de modo que el hombre aprende a temer y a considerar potencialmente peligroso y enemigo a algo que es esencialmente vital. Miedo a la vida (no sólo a la muerte). Ese DEBE es el "karma", el saldo en la cuenta de la conciencia del Hombre moderno que antes que eso fue bebé, un ser inocente, aunque destinado a ser niño que tuviera que formarse para vérselas lo mejor posible en un ambiente antinatural, un llamado "Mercado de Trabajo", que lo es de Personas, y por supuesto de Dinero, la "sangre" de la Sociedad que, a través de su Órgano Mercantil (Mercado), intenta mantener en circulación por encima no sólo de cualquier otro objetivo colectivo o personal, sino de la propia humanidad y de la vida misma, mientras cada individuo también trabaja para mantener o aumentar el saldo de la cuenta bancaria personal, reflejo de una cuenta karmática milenaria en la conciencia del Colectivo. No existe ley natural ni "divina" (=ley humana divinizada por el propio hombre legislador), y aún menos social ni religiosa de la propia Sociedad que imponga a ninguna persona la obligación de "dejar a cero" ninguna cuenta karmática porque las obligaciones son condiciones personales de cada individuo hacia sí mismo, además de que una conciencia humana sin karma es completamente inútil para un sistema basado en el capital. Por tanto, las llamadas "catástrofes naturales" o "inclemencias naturales" no son ningún "castigo por no cumplir ante la Naturaleza ni ante su 'Creador' " sino simplemente el Efecto fiel correspondiente a su Causa (Ley de Causa y Efecto), una causa "catastrófica", "inclemente" con los sentimientos y con la vida de la propia Humanidad, el puente entre el Espíritu y la Naturaleza, lo espiritual y lo natural, en unidad con el Ser Planetario, la Madre Naturaleza, la Madre Tierra, y Aire y Agua.

lunes, 3 de mayo de 2010

La actual generación humana en el Planeta Tierra es la última generación de una ascendencia que ya estaba asimilada a una Sociedad (Organismo social) basada en la "riqueza" del capital, que es la "sangre" del Organismo social que, como todo organismo (aunque éste no biológico), necesita sobrevivir manteniendo en circulación su sangre. Tal "riqueza" -asentada sobre una base de pobreza interior, pues se asienta sobre su propio opuesto o "mal"- procede de la utilización de la Riqueza natural del Ser Planetario, pero no con el fin de integrarse en él y evolucionar con él sino con el fin de hacer circular la sangre (el capital) a través de la conversión de los gratuitos recursos de la Madre Tierra en comercializables, pues los productos comerciales son lo que permite circular al dinero. Un factor fundamental es la condición mortal de los individuos humanos -por desconocer el espiritual "Elixir de la Vida"- de modo que la vida del invididuo pasa a ser lo secundario ante la supervivencia de la Sociedad o Colectivo social que sobrevive a la muerte de las unidades, las personas. De hecho, el niño moderno -futuro hombre- es inevitablemente educado en el sistema del capital y en que tal Sociedad es el único ambiente en el que puede seguir perdurando la Humanidad en las próximas generaciones, de modo que el trabajo está asociado no sólo a ganar el dinero necesario para comprar lo necesario que exige el cuerpo (a falta de alimentarse de la riqueza del elixir del espíritu) y para sobrevivir lo más y mejor posible, y a colaborar para que el capital/sangre de la Sociedad fluya con "buena salud" y así se conserve lo mejor posible para la próxima generación, el "futuro en el que vivirán nuestros hijos", igual que EL PRESENTE ES ESE FUTURO que pensaban dejarnos nuestros ascendentes. El Ser Planetario ya rebosa de Riqueza, sin valor comercial -dinero- ni comercializable, sino con valor biológico y vital, reflejo de la riqueza espiritual (del espíritu). Es el HABER (o tener) del Planeta que el hombre moderno extrae convirtiendo en su DEBE (karma). El verdadero pobre no es el que "no tiene nada" sino el que algo debe, y de hecho el "más rico" debe impuestos, si bien esto es nada en comparación con la vida que el hombre termina pagando (perdiendo); y la expresión "el que no tiene nada" es sólo una expresión de matiz materialista pues es asociada a "no tener dinero", pero el valor infinito de la vida o un HUMANO como SER VIVIENTE es algo incomparable al valor limitado e ilusorio del dinero. Recursos vitales básicos convertidos en productos comerciales son agua, minerales (carbón/carbono, diamante), petróleo (hidrógeno y carbono), gas, etc. Tal APROPIACIÓN y comercialización de lo que es PROPIO de la Madre (de sus hijos) no responde a ninguna "maldad" humana sino a la necesidad de sobrevivir que da pie al concepto de "ambición" por mínima necesidad que sea, lo cual conlleva inevitablemente degradar a otro organismo (el Planeta o el propio organismo humano) para "salvarse" uno a sí mismo, para no perder la vida... eso mismo que se ha aceptado perder; es el hombre justificando los medios (degradar la vida) para cumplir su fin (sobrevivir) antes del Fin (la muerte). Es la actitud egoísta que lejos de ser "maldad" es,
precisamente, el auténtico motivo de reflexión, pues encierra la Sabiduría que lleva a trascender tal estado y a evolucionar. La maldad, el pecado religioso o el delito social, como por ejemplo el robo (un delito tanto social como religioso según el "No robarás") son sólo conceptos creados por el hombre, propios de su esfera social/insocial político religiosa del ser moral/inmoral, y el robo -así como el ladrón/ladrona o el juez que hace la ley protectora para proteger al propietario, y la ley penal para castigar al ladrón/ladrona- nace del concepto de "propiedad privada" que empieza desde el dinero, a la vez igualmente público. La propiedad privada es creación humana, no de la Madre Naturaleza, y por eso a su Ojo (reflejo del Ojo del Padre Sobrenatural) el hombre y la mujer están a salvo de delito/pecado por "robo o apropiación de recursos y Riqueza natural", pero no a salvo de la Ley de Causa y Efecto, es decir, no a salvo del Efecto debido a la Causa, y tal Efecto no es "a futuro" sino que es, precisamente, LO QUE LE OCURRE al hombre moderno: sentirse pobre -de espíritu- y por ello necesitar "crear riqueza". El pobre no es el que no tiene algo sino el que algo debe, y por "ser" pobre tiende a "crear riqueza", y para ello a utilizar la Riqueza Natural y... a deberla y... a tener que pagar por ella... con la vida, pues para la Conciencia del Ser Natural o Naturaleza no existe el valor ilusorio llamado "dinero" de la misma que forma que para un hombre de negocios no tiene utilidad ni sentido la Gratuidad. La apropiación y comercialización de la Riqueza natural responde a la necesidad que la Sociedad del capital tiene de que circule su "sangre" y a la necesidad individual de sobrevivir el tiempo suficiente para dejar una Sociedad lo mejor posible para la descendencia. A su vez esta necesidad de sobrevivir responde a la condición de mortalidad, vulnerabilidad o indefensión que es el campo de cultivo de todas las enfermedades, aunque el hombre no puede curar tal mortalidad individual con medicamentos, pero sí mantener el Colectivo (la Sociedad) con "buena salud" a través de la circulación del capital con la comercialización de medicinas que pudiendo aliviar o consolar el dolor y sufrimiento físico no pueden cerrar la Fuente de enfermedades o "apagar el generador". El hombre no puede fabricar el Elixir de la Inmortalidad ni su Riqueza infinita, tan inexistente para el hombre "capitalizado" como el valor del dinero para la Madre Tierra o para un niño que aún no comprende el "misterio" del negocio y el comercio. La Madre Tierra no se da valor comercial a sí mism@, pues es reflejo de la Infinita riqueza espiritual inagotable, incomprensible para la mente comercialista.