martes, 15 de junio de 2010

La Tierra, el planeta, el Ser planetario, es una esfera con sus dos polos y su centro, el llamado "centro de la Tierra", el núcleo del planeta. Son los tres puntos básicos de una esfera, y el eje de rotación es una línea de fuerza que los une a los tres, de los cuales el centro es el auténticamente estático, pues además del movimiento de rotación o giro cada 24 horas, el planeta realiza un movimiento de bamboleo cada 26.000 años durante el que el centro se mantiene fijo respecto a los polos que trazan un círculo durante esos 26.000 años. Mientras los polos están en el perímetro, es decir, son externos, el centro es interno. De hecho es el punto común a los dos polos. Cada polo está conectado al centro, al punto neutro. Son tres puntos que guardan un perfecto equilibrio y armonía. Si el planeta como Ser viviente desconectara sus dos polos de su centro entonces existiría un desorden antinatural en el planeta, una especie de guerra del planeta contra sí mismo, pero en la Naturaleza eso no es posible. No es que la Madre Tierra dé ningún ejemplo a la humanidad, sino que un humano puede tomar a la Naturaleza como ejemplo. El desorden sí es posible en la mente humana que adquiere una mentalidad antinatural que influye directamente a las neuronas del cerebro, el cual es realmente dos hemisferios (dos cerebros, dos energías) que se desconectan del "corazón", no el músculo, sino el "corazón" espiritual que es precisamente la unidad y armonía de ambas energías polares. Por ejemplo, un humano occidentalizado, es decir, educado en una mentalidad occidental, es un humano desorientado, y por ello desequilibrado. Y lo mismo con respecto a un humano orientalizado. Y el equilibrio no consiste en añadir más cultura oriental u occidental, pues el Planeta no está en equilibrio de fuerzas por cultura, sino por naturaleza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario